Compromiso, Decisión y Libertad: Escoger Libera

Si tuvieses que escoger entre la puerta azul y la amarilla, ¿pasarías más tiempo disfrutando lo que consigas detrás de la puerta de tu elección o pensando en lo que había tras la otra puerta?

La cultura del consumo nos ha acostumbrado a disfrutar de alternativas. Tenemos leche de almendras, achocolatada, de fresa, sin aditivos, sin grasas; e incluso, para los más quisquilosos: leche sin leche.

Esto aplica no solo a los productos, sino a la escogencia de carrera, de un lugar para vivir e incluso, a la posibilidad de escoger con quien queremos o no, pasar nuestras vidas.

Tener alternativas y posibilidad de escoger ha sido sinónimo de libertad durante años, de allí que votar se asocie de manera repetida con el concepto de pensarnos libres y que algunos conceptos foráneos, como los matrimonios arreglados, nos suenen tan descabellados.

Sin embargo, tener la capacidad de elegir, una pareja, un cereal, o una carrera, podría producir el efecto contrario a esa tan anhelada sensación de libertad.

Escoger, en ocasiones, angustia.

De esta manera lo propone Barry Schwartz con su Paradoja de Elegir (Paradox of Choice.) Explicada como esa sensación que experimentamos cuando sabemos que, aparte de la opción que hemos escogido, existen cientos de otras opciones que parecen más atractivas, más novedosas, o más prácticas.

¿Y sí en lugar de ser fotógrafo, fuése influencer o músico, escritor o entrepeneur? ¿Y sí en lugar de quedarme con mi pareja, quien es ya suficientemente buena, me decidiera a explorar el millón de opciones que me ofrece el Tinder, el Match.com o el bar más cercano?

¿Cómo podríamos saber cuando hemos tomado la decisión correcta? No solo suena agotador, sino un poco esclavizante.

La Psicología del Consumidor y el Neuromarketing asegurarían que el problema está en que se nos ha acostumbrado a lo novedoso, a la idea de que cada año sin falta, habrá algo nuevo y mejor y nosotros no lo vamos a tener.

Es una estrategia un poco macabra, que tuve la oportunidad de ver en distintas campañas mientras trabajaba en Marketing.

Piénsalo, siempre habrá una persona más atractiva, una computadora más rápida, una casa más grande, un país con menor inflación, y aunque no haya nada de malo en querer mejorar, en ocasiones hay que saber reconocer cuando algo es suficientemente bueno para nosotros.

Suficientemente bueno, está bastante bien. Especialmente cuando se trata de pensarnos suficientes para nosotros mismos.

La novedad y el querer buscar siempre más puede convertirse en una obsesión. Podemos seguir adquiriendo más cosas, más experiencias, estando con más personas, y nada de esto nos asegura que vayamos a ser felices, en especial si no lo somos con lo que ya tenemos.

Una posible solución: 

Leyendo el libro The Subtle Art of Not Giving a F*ck de Mark Manson, uno de los Top 10 libros más vendidos en Amazon, me he encontrado con un capítulo llamado:

Libertad a través del compromiso.

Lo sé, la palabra le encrispa los cabellos a más de uno, y es que, en una sociedad que se ha acostumbrado a hablarnos de alternativas, simbólicamente el compromiso se ha asociado con posibilidades reducidas.

Para Mark Manson, es todo lo contrario.

El mantra de Mark consistía en hacer más dinero, visitar más países, tener más experiencias y estar con más mujeres, y a sus 30 se dio cuenta de que no solo se sentía infeliz, sino que estaba viviendo una vida incompleta y limitada.

“Podría haber seguido buscando más y más y nunca habría sido suficiente.”

El autor acepta haber pasado años evitando escoger, huyéndole al compromiso y manteniendo sus opciones lo más abiertas posibles. “Me había obsesionado con esa necesidad de abarcarlo todo y poder tenerlo todo, me tenía encarcelado, negándome la oportunidad de vivir experiencias aun más profundas…” 

El autor explica como escoger y comprometerse lo llevo a tener las mejores experiencias que ha tenido en su vida, experiencias que solo fueron posibles después de haber vivido en un mismo sitio por cinco años, después de estar con su esposa por una década o después de haber estado años trabajando en un talento como escribir.

Hay algo de magia en la idea de comprometerse con uno mismo, en dedicarse tiempo, en desechar los distractores y enfocarse en aquellas cosas que tienen un valor real para nosotros. Verte crecer en una disciplina, en tu carrera profesional, en una relación de pareja, o en un proyecto al que le has dedicado años, te confiere un poder liberador.

En palabras de Manson:

“He descubierto algo graciosamente contradictorio: hay libertad en el compromiso. He encontrado oportunidades en la idea de rechazar las distracciones en pro de aquellas cosas que realmente me importan. Ya no me preocupo por lo frívolo. Dejé aquellos proyectos que impedían que mi blog tuviera más visitas. Logré publicar este libro. Descubrí la tranquilidad de tener una compañera fiel. Comprometerme con lo que realmente me importa ha hecho que haya logrado lo que no logré cuando estaba preocupado queriendo tenerlo todo: hoy vivo más tranquilo.”

Y vivir más tranquilo, es algo que vale la pena escoger.

Para cerrar

Esto no significa que debamos mantenernos en relaciones tóxicas, en trabajos que no nos inspiran o en lugares que no nos permiten crecer. Los cambios son necesarios. Un compromiso no implica mantenerse estático. En un compromiso se crece, se prueban nuevas cosas. Sí estás comprometido con tu escritura, puedes comenzar a leer distintos géneros, apuntarte en cursos, abrir un blog o escribir algo en colaboración con alguien. Lo mismo para las parejas, para el trabajo y las amistades.

El problema está en quedarse obsesionado con la idea de tenerlo todo y no perder nada. Escoger es renunciar a algo, para poder ganar algo.

Enfocate en lo que es para ti, no pierdas tiempo con el resto.

Si hoy tienes a alguien que te quiere, un lugar donde sentirte en casa y una pasión/carrera/disciplina que te motiva, siéntete agradecido.

Si hoy no te sientes a gusto y deseas hacer un cambio, hazlo. Escógete siempre, porque si hay algo con lo que vale la pena comprometerse, es con tu propio bienestar.


Si estás interesado en el tema puedes ver este video de la conferencista Sheena Lyengar que tiene una historia interesante por contar.

 

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