Sobre carritos y otras cosas

Cuando era más chamo, mi abuelo Domingo venía de visita cada sábado. Los pormenores de por qué visitar los sábados, llamándote Domingo, sería un acertijo que de pequeño nunca conseguiría resolver.

Después de todo, eso era lo de menos, cuando mi abuelo venía, con él venían cosas buenas.

Recuerdo que una mañana mientras veíamos Coraje el Perro Cobarde, vi en los comerciales un anuncio de una nueva pista de carritos de la Hot Wheels. Él debió haber notado mi entusiasmo, pues se rió y me preguntó si me gustaba.

Yo le respondí que “claro”, sin más. Yo sabía que aquella pista era “cara” y no estaba dentro de nuestras posibilidades.

Otro de esos tantos sábados, cercano a la navidad, llegó con una pista enorme de carritos. Se sentó, se sacó los lentes redondos y me sonrió. “Ábrela que es tuya.”

En la caja había un papel que decía:

Para mi amigo Daniel, 
De: Antonio Ledezma.

Lo sé, esto suena a proselitismo político para niños. Guárdate esa idea, deja que te sigo contando.

En aquel entonces yo no sabía quién era ese señor Ledezma, pero para mandarme una pista de carritos tenía que ser un señor muy pana, mínimo, un pana nivel: Santa Claus.

Mi abuelo era abogado y trabajaba con Ledezma en la Alcaldía de Caracas. Eso era algo que en aquel momento yo no sabía, y resultaría ser la primera pieza de una serie de cosas de las que iba a enterarme.

Una noche años más tarde, me encontré a Antonio en un restaurant, como de costumbre saludó a los presentes y yo al presentarme le comenté que era el nieto de Domingo.

Cuando mencioné su nombre, Antonio me dijo: “El doctor Domingo Ramón Oropeza, por supuesto. Supe que falleció.” Me dio el pésame y yo no perdí la oportunidad de preguntarle por la famosa pista de carritos.

Él me dijo: “…la recuerdo, venía con dos carritos así y asao” mencionando los colores.

Yo me limité a sonreírle, y darle las gracias, de nuevo, sin más.

Ahora, sé que deben tener muchas preguntas:

¿Por qué poner en la tarjeta de parte de Antonio Ledezma? ¿Se trataba de una especie de propaganda con los niños? ¿Me estaban inoculando una futura tendencia opositora bastante adelantada ante los hechos bárbaros que se cernirían sobre el país?

Pues, en este caso, hay un pequeño giro.

Mi abuelo pudo haber escrito su nombre en aquel papel como Antonio le aconsejó. Podría haber quedado como que me compró la pista con sus ahorros, o haberle quitado el papel y punto. Pero Domingo Oropeza decidió conservar el papel como estaba. Sé todo esto porque el mismo me lo comentó una de esas tardes en que lo visité en el hospital, mientras peleaba con el cáncer.

Mi abuelo Domingo quería que yo recordara el nombre de Antonio Ledezma. “Es una persona a quien admiro, no solo por sus valores y su manera de hacer las cosas. He trabajado con muchos políticos y puedo asegurarte que desconfío de una buena mayoría. En este político en particular, te prometo, que puedes confiar. Es fiel a lo que cree, y eso es difícil de conseguir”.

Hoy en la madrugada, secuestraron a Antonio luego de un video en el que asume una postura crítica frente a la oposición. Hoy más que nunca resuenan las palabras de mi abuelo. “…es fiel a lo que cree…”

No me queda sino cerrar con una frase del video que montó Antonio este 31 de Julio:

“Para poder liderar a nuestro país primero tenemos que liderar a nuestras conciencias y ganarnos el respeto de la ciudadanía”.

Yo no puedo hablar por los demás, Antonio, pero mi respeto como ciudadano te lo ganaste.

Y no precisamente por haberme regalado una pista de carritos.

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